Aceite de linaza como antiviral

Publicado el 3 de junio de 2026, 18:16

En un hallazgo que podría abrir nuevas puertas en la lucha contra enfermedades infecciosas, investigadores de Florida International University (FIU) han desarrollado y patentado un compuesto derivado del aceite de linaza que ha demostrado capacidad para inhibir la infección por diversos virus y bacterias, incluyendo el VIH, el SARS-CoV-2 (causante del COVID-19), así como microorganismos responsables de infecciones por estreptococos y estafilococos.

La innovación recibió recientemente la patente estadounidense No. 12,440,467 bajo el nombre “Treatment and Prevention of Infections Using Vegetable Oil-Derived Polyols” (Tratamiento y prevención de infecciones mediante polioles derivados de aceites vegetales).

El aceite de linaza, obtenido de las semillas de lino, es conocido desde hace años por sus aplicaciones nutricionales y sus beneficios potenciales para la salud. Sin embargo, el equipo de FIU llevó este ingrediente un paso más allá al modificar químicamente el aceite para producir polioles, compuestos que nunca antes habían sido estudiados de forma independiente por sus propiedades antivirales.

Según la doctora Arti Vashist, investigadora principal del proyecto y profesora asistente de la Facultad de Medicina Herbert Wertheim de FIU, los resultados fueron sorprendentes.

“Nuestra investigación reveló que este compuesto tiene un fuerte potencial para inhibir un amplio espectro de infecciones virales y bacterianas”, explicó Vashist.

Uno de los aspectos más atractivos de este descubrimiento es su origen.

A diferencia de muchos compuestos farmacéuticos complejos y costosos, el aceite de linaza es un recurso vegetal renovable, ampliamente disponible y relativamente económico. El poliol derivado de este aceite es biodegradable, estable y puede producirse a escala industrial.

Estas características podrían facilitar su fabricación masiva y reducir los costos de futuras terapias, especialmente en países con recursos limitados.

Los investigadores consideran que el compuesto podría formularse en múltiples presentaciones, incluyendo tabletas, cápsulas, aerosoles, pastillas para chupar e incluso soluciones estériles para aplicaciones médicas más especializadas.

La investigación forma parte de una línea de trabajo más amplia liderada por Vashist, quien posee varias patentes relacionadas con materiales derivados del aceite de linaza.

Entre ellas se encuentra una patente previa enfocada en hidrogeles y polioles utilizados para tratamientos contra el cáncer.

Recientemente, la científica recibió una subvención R03 de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) para estudiar el uso de nanogeles basados en este mismo compuesto como posible tratamiento para la enfermedad de Alzheimer.

Para Vashist, el objetivo final es trasladar esta tecnología desde el laboratorio hasta la industria farmacéutica, permitiendo que pueda transformarse en productos concretos destinados a mejorar la salud pública.

“Es una tecnología verde, fácil de sintetizar, asequible, estable y versátil. Se trata de un descubrimiento que representa un gran paso adelante para la atención médica”, concluyó.

Fuente: Florida International University (FIU)

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